
La cocina a medida: nuestra manera de proyectar
Por qué en estudio e cada cocina se diseña su misura: sin medidas fijas, adaptada a la ergonomía de quien la usa y al ritmo de vida de cada casa.
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Mesas, bancos y elementos decorativos pensados para aguantar el uso de un local comercial. Qué cambia frente a la carpintería de una vivienda.
En un local comercial, el mobiliario no se comporta como en una vivienda. Una mesa de casa se usa unas horas al día; una mesa de restaurante se limpia, se golpea, se arrastra y se friega a fondo cada noche, todos los días del año. Diseñar carpintería a medida para hostelería es diseñar para ese desgaste desde el primer boceto, no como una corrección posterior.
Este es un proyecto que hicimos para un local comercial de la Marina Alta: carpintería decorativa y mobiliario a medida para todo el espacio, desde las mesas del comedor hasta los elementos que separan las distintas zonas de la sala.

El tablero de esta mesa es madera maciza con un acabado que prioriza la resistencia a golpes y a productos de limpieza agresivos por encima del brillo. En vivienda se puede elegir un acabado más delicado porque el mantenimiento lo controla quien vive allí; en un local, el mantenimiento lo hace personal distinto cada turno, y el material tiene que aguantar ese margen de error.
La peana cerrada, en lugar de patas sueltas, responde a lo mismo: menos esquinas que golpear al fregar el suelo y una limpieza más rápida para el equipo de sala.


Estos elementos curvos —la columna que separa la barra de la sala y el arco que enmarca uno de los pasos entre zonas— son la pieza que le da identidad al espacio. No cumplen ninguna función estructural: están ahí para marcar el recorrido y para que cada rincón del local se sienta distinto sin cambiar de estilo. Es carpintería decorativa en el sentido más literal, y es también la parte del proyecto que más tiempo de taller consume, porque cada listón cuadrado se debe curvar y encajar con el de al lado.
En un negocio, el mobiliario no decora el espacio: es el espacio. Es lo primero que se toca y lo último que se olvida.

Las mesas altas de esta zona de paso son igual de a medida que la mesa central del comedor, aunque cumplan un papel distinto: aquí se prioriza que ocupen poco suelo y que resistan el tránsito constante entre la entrada y la sala.
Diseñar cada mueble en función de dónde va y de cómo se usa —y no repetir el mismo modelo en todo el local— es lo que hace que un espacio de hostelería se note cuidado en cada esquina, no solo en la mesa principal.
Cuando el proyecto es de carpintería a medida para un negocio, la pregunta que hacemos primero no es qué estilo se quiere, sino cuántas horas al día se va a usar cada mueble y quién lo va a limpiar. La respuesta cambia el material, el acabado y hasta la forma de las patas — y es la diferencia entre un mobiliario que sigue impecable al segundo año y uno que empieza a fallar a los seis meses. Es el mismo criterio que aplicamos en cualquier proyecto de interiorismo que hacemos en la comarca, esté pensado para vivir o para recibir clientes.

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